Material básico de rodaje

Rodando con lo básico

Bueno, una vez hechas la mayor cantidad de pruebas posibles, y habiendo definido el itinerario de viaje para el rodaje de El Gran Pilar, me dispuse a empaquetar con tiempo para no tener luego ninguna sorpresa, sin descartar por completo los imprevistos, pues es algo con lo que uno se acostumbra a convivir en este oficio.

El itinerario quedó fijado así: Nueva York, luego Chiapas en México, y finalmente Barcelona. Todo el viaje tendría un espíritu guerrillero, decidí irme solo y contratar en cada sitio el equipo ayudante. Para ello organicé un equipaje lo más ligero posible llevando solo lo imprescindible.  A continuación les muestro parte del equipamiento.

material basico de rodajeMochila multibolsillos; en ella he acomodado todo el material técnico, menos el trípode que guardé en la maleta que iría en la bodega del avión. Según una nueva ley ya no dejan, en casi ningún aeropuerto, llevar trípode en el equipaje de mano. Esto es importante, pues sencillamente te lo pueden quitar.

 

MVI_9617

 

 

Visor de director, y spray para la limpieza de los equipos, especialmente las ópticas. (Ojo, el sapray tampoco dejan llevarlo arriba, debe ir con el equipaje facturado)

 

 

grabador sonido

 

Dos grabadores de sonido. Un Edirol, 4 canales, para sitios en los que pueda filmar sin tanta presión. Y un grabador portátil zoom, para rodar sobre todo en calles y en zonas que requieran no llamar demasiado la atención. Dos micros, un AKG de corbata, y un shure de los de siempre, que suelen llevar los periodistas o las orquestas.

 

 

go pro

Cámara Go Pro, en este caso transformada, le cambié la óptica que trae de fábrica por un angular Sunnex, que compré por internet. Da un poco de miedo cambiar uno mismo la óptica, siguiendo el paso a paso de un friki de youtube, pero al final ha valido la pena. Le he quitado a esa curva ojo de pez que hace la óptica de fábrica. Con este invento se consiguen imágenes de apoyo de muy buena calidad.

 

Llegado el momento esperado tomé un vuelo a New York. He viajado varias veces a EEUU pero a New York era la primera vez. No se si por trivial, vanidoso, o aburrido, lo cierto es que cuando el avión tomó altura, justo en el momento en que la azafata nos daba el saludo de bienvenida, experimenté esa cosa guerrera del que acaba de lanzarse a una cita con el destino. Y quizá por eso, mirar el mundo desde el avión, constituía para mí una especie de privilegio y miedo sutil, no a las alturas sino a la aventura en sí.
Llegué a New York según lo previsto. Me recibió el hijo mayor de Jafit, el protagonista de esta historia, un ex ministro de irak, un personaje muy curioso que huyó de su país y se estableció en EEUU en donde empezó desde cero una nueva vida junto a su familia.
Habíamos previsto rodar con él al día siguiente de mi llegada. Jafit nos contaría la odisea de su fuga de Irack y seguidamente tendría lugar una cena familiar en la que se me dio permiso para rodar con total libertad.

Consciente de que el tiempo  en producción es una de las cosas más volátiles que hay me impuse no dejar nada al azar, es una de mis obsesiones cuando ruedo. Hace unos años en el primer día de rodaje de mi primera película, tuve que afrontar la difícil experiencia de ver cómo casi se me muere un actor en escena. Era diabético, ninguno lo sabíamos, y se le ocurrió comerse un helado. El susto fue enorme. Afortunadamente solo fue susto pero quedé marcado.
Contraté  en N.Y. a un ayudante de cámara y a un técnico de sonido. Llevaba sus números desde Barcelona. Hicimos inventario de material, ellos aportaron un slider, alguna luz,  y transporte.
Tomábamos un café en un Starbucks coffee mientras esperaba a que nos vinieran a buscar cuando recibo una llamada inesperada, el hijo mayor de Jafit, muy afligido, me contó que su padre había sigo ingresado de urgencia razón por la cual su participación en mi película quedada definitivamente descartada.

La primera consecuencia de este jarro de agua fría fue olvidar por completo toda la preparación que había hecho con la nueva cámara. De pronto estaba sumido en un stress enorme. La película que acaba de empezar, por la cual había cobrado una parte del dinero, moría sin empezar. ¿Qué hacer? ¿Llamar a mi cliente y llorarle problemas? Eso nunca. ¿Cómo salir de este embrollo entonces?

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2 comentarios

  1. María Loreto Navarro

    Me sigo sorprendiendo con lo cuentas, leeré el próximo porque sospecho cómo saliste del paso pero, prefiero leerlo.

    • Ah, gracias María. Pero empiezo pidiendo disculpas, colapsado por el trabajo he descuidado un poco este apartado, pero prometo continuarlo. Un abrazo.

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