Los tres primeros mandamientos del buen guionista

Debido al interés suscitado por mi artículo Los diez mandamientos del buen guionista, dedicaré algunos artículos más a esta cuestión,  Hoy empiezo con Los tres primeros mandamientos del buen guionista:

PRIMERO

  • No le quitarás de la manos la crisis, el clímax al protagonista. Mandamiento anti deus “exmachina”.

En el momento del clímax de la historia, lo aconsejable es dramatizar  y no explicar, es decir, habréis observado en muchas películas actuales que, muchas veces tratan de recargar las tramas añadiendo más y más complicaciones llamativas para hacerlas más “dinámicas” dando como resultado un final flojo que no se explica por sí mismo, lo que conlleva que siempre tiene que aparecer alguien que da una explicación de todo lo que ha ocurrido. Pero,  de lo que se trata es que el clímax se explique por sí mismo en la acción dramática,  provocando que el espectador entienda el porqué de toda la historia, sin necesidad que que ningún personaje tenga que explicarla.

Por esto, este mandamiento se denomina anti deus “exmachina”.  En el teatro griego, al final de la historia,  un artefacto  hacía descender a escena a un actor que interpretaba a una Deidad  para resolver el conflicto de la obra, suavizando de ese modo, las consecuencias terribles que debía afrontar el protagonista. Esa Deidad era quien explicaba el final y resolvía todo el conflicto.

Los tres primeros mandamientos del buen guionistaPero para Robert Mckee  de lo que se trata es de no explicar nada, sino que el protagonista lo viva, con todas sus consecuencias.  Os recomiendo la película Hamlet, dirigida y protagonizada por Lawrence Oliver. En este sentido, observad el violento final y las vivencias del protagonista.

SEGUNDO

  • No le facilitarás la vida al protagonista. En un argumento nada progresa si no es a través del conflicto.

Este mandamiento es muy fáci explicarlo con un ejemplo. En la película de Andrew Davis El Fugitivo, película que os recomiendo, su protagonista Harrinson Ford, además de estar casi todo el tiempo en pantalla, no tiene un solo momento de respiro, de sosiego. Esto es igual a mantener la atención hacia el film en todo momento. De ahí su tremendo éxito.  Un protagonista que sale airoso de todo a la primera, aburre.

TERCERO

  • No harás una exposición porque sí. Dramatízala. Convierte la exposición en munición. Utilízala para girar el final de una escena, para favorecer el conflicto. 

Este mandamiento es muy útil a la hora de escribir una historia, porque ayuda a avanzar.  Puede resultar un poco difícil entender usarlo como munición para girar el conflicto al final de una escena”. Fue muy divertido intentar explicárselo a mi esposa, y  a la vez difícil por tres razones: porque es mi esposa, porque tiene tremendo carácter, y encima  escribe muy bien. Cuando al final lo entendió, su expresión fue:  – ¡Ah, sencillo, ponlo así y lo entenderá todo el mundo !

Acaba cada escena del modo contrario a cómo empezó, es decir, si una pareja empiezan hablando de lo felices que son, es decir, empieza la escena en positivo, debe acabar poniendo en duda tal felicidad, acaba en negativo.  En la siguiente escena aparecen de nuevo en positivo y acaba en de nuevo en negativo, así. Esta técnica ayuda mucho a escribir en progresión, lo cual ayuda a su vez a aumentar de modo exponencial la intensidad de las situaciones hasta llegar a un climax bien intenso.

En este sentido recomiendo la película dirigida por Dani De Vito La Guerra de los Roseprotagonizada por Michael Douglas y Kathleen Rurner , que cuenta la historia de un matrimonio de clase alta que llevan una aparentemente estupenda y de cómo esta se va derrumbando poco a poco. Es muy divertida, y muy bestia. La recomiendo.

 

De momento es todo por hoy. En el próximo post seguimos estudiando estos diez mandamientos del buen guionista. Si tenéis alguna pregunta, ya sabéis que me gusta contestarlas.

Hasta pronto.

L

 

 

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